lunes 24 de enero de 2011

(((El sentido sagrado del nacimiento))

Por Dennis Roberts, psicóloga, Lic. en Psicología vive y trabaja en Puerto Montt.

Volver a conectar con nuestro propio poder femenino al dar a luz, significa encontrarse en profunda conexión con los procesos corporales naturales. Proceso que se relaciona directamente con nuestra sexualidad. No solo por que el embarazo y el parto derive de ésta y se le considere como el termino de un ciclo, sino también, porque forma parte de la intimidad femenina con su propio cuerpo y con su zonas genitales.

El proceso de parto se siente como algo instintivo y primitivo que no puede ser intelectualizado. La mujer requiere recuperar la parte animal que posee, y recuperar la sabiduría antiquísima e instintiva, necesaria para dar a luz. En este sentido, Bethany Hays, tocóloga citada por Northup en su libro “cuerpo mujer, sabiduría de mujer”, dice: “este tipo de parto necesita que la madre confíe en su cuerpo y esté conectada con todas sus partes. Debe entender que el parto es un acontecimiento sexual y sentirse a gusto con su sexualidad. Necesita saber que las personas que la rodean aceptan su cuerpo y la naturaleza sexual de lo que está haciendo, no se sienten violentadas ni avergonzadas por ella y no van a inmiscuirse en el proceso. Necesita saber que puede entrar en su interior y volver a salir a salvo. Si nunca ha estado ahí, necesita el amor que conecta a la tierra de su familia y personas amigas que, en caso de necesidad, la van a llamar para que vuelva”

En contraste con lo anterior, las mujeres aprendido colectivamente, y no siempre de manera consciente, a temer la experiencia del parto. El romper con esta creencia permitiendo experimentar el poder femenino y sexualidad, resulta más difícil aun con todos los obstáculos que la sociedad patriarcal y el desarrollo de la tecnología han puesto. En este sentido, la falta de contacto con el cuerpo y la propia sexualidad, impide que permitamos sentir nuestra zona genital. Así el parto duele porque los musculos que no se usan y atrofian y se agarrota. Si además, se considera la conjunción de la inmovilización del utero con los factores del miedo y la ignorancia, tendremos la explicación de por que “pariras con dolor” es una ley que ha quedado fuertemente arraigada entre nosotras.

Sin embargo, el dolor que se siempre en el parto puede ser un llamado de atención, un aviso que permite hacer contacto con el interior. Muchas mujeres que logran hacer uso y beneficiarse del dolor en vez de evitarlo, parecen” irse a otro lugar” cuando están en proceso de parto. Entran en lo más profundo de sí, conectándose y dejándose llevar cada vez más profundamente en esta sensación. Así el parto se puede convertir en una experiencia de éxtasis y de profunda conexión corporal y espiritual.

En la medida que una mujer logre recuperar la sabiduría perdida, podrá transmitirla a sus hijas e hijos.

Una madre que logra conectarse siembra una semilla en cada descendencia y traspasa la sabiduría femenina para que cada una de sus hijas también pueda conectar con su sexualidad y poder. Para poder ser capaces de acoger y servir como un canal por el cual se manifiesta una nueva vida, las mujeres tenemos que transmitirnos muchas cosas, de mujer a mujer, de mujer a niña, de madre a hija, de vientre a vientre.

Articulo tomado de revista Cons-pirando